miércoles, 1 de septiembre de 2021

 

INOCENCIO VILARDEBÓ Y VILOMARA.





Familia de comerciantes e industriales en Santiago, fueron sus padres Félix Vilardebó y Antonia Vilomara.

Tras su periplo por Europa donde estuvo viajando algunos años, D. Inocencio Vilardebó y Vilomara se estableció de nuevo en Santiago ocupándose de algunos negocios familiares. Unos años mas tarde compaginaría su dedicación al ferro-carril con el negocio del transporte adquiriendo una empresa de diligencias " La Fraternidad Gallega" en 1869; un año antes había obtenido la entrega y distribución del correo entre La Coruña y Vigo y todo aquello que estuviese asociado al transporte no solo era de su inquietud sino que iba a favor de sus propios intereses. Vendería la empresa en 1873.

No puede decirse que fuese un hombre afortunado en los negocios pero si era tozudo y persistente en los mismos; a veces llevaba al extremo su obcecación aun cuando le costasen sus buenos reales. Con la Justicia se comportaría de igual modo.

El episodio del primer contrato con los franceses acabaría en los juzgados siendo condenado su hermano Antonio,que actuaba en su nombre, junto al ingeniero Bruat y el prófugo Rodón al pago de la pensión de los obreros abandonados; e igual suerte correría con la venta de chatarra de la vía en Carril, solicitó exportación de 300 Tn. tras vencer el tiempo establecido serían subastadas a bajo precio con el subsiguiente pago de costas e impuestos. En 1871 es el Tribunal Supremo el que desestima una demanda por él recurrida en la que solicitaba una indemnización de 6.327 escudos, la causa no era otra que por mor de unas obras en la carretera de Coruña le era imposible realizar de forma económica los enlaces provenientes de Madrid y repartir el correo con eficacia de medios. Una joya D. Inocencio.

lunes, 4 de mayo de 2020

EL INGLES.

 


                         UN  CONSTRUCTOR INGLES.



   
      Así las cosas se presentó en Santiago, Enero de 1863, el súbdito ingles Mr. John Stephenson Mould, hijo de George Mould, empresario constructor general de la línea de “Alar a Santander” donde además mantenía un negocio de importación de material ferrovíario para empresas del sector. (&)

    De inmediato se iniciaron las conversaciones prolongándose hasta el mes siguiente y, ahora sí, dio como fruto la firma del contrato para la construcción del ff.cc. Compostelano. La situación que atravesaba el Consejo,los intentos llevados al efecto con anterioridad y las secuelas que esto produjo tanto en los accionistas como en el público en general dio pie a un contrato inconcluso y repleto de carencias qué años mas tarde daría origen a innumerables conflictos dirimidos en los Tribunales de Justicia y otras instancias, desposeyendo al constructor de su línea y a los accionistas su propia compañía.  
  El día 1 de Septiembre la alcaldía recibe un oficio de varios accionistas solicitando el correspondiente permiso para celebrar una reunión preparatoria en el salón principal del ex-monasterio de San Martín,con el objeto de ponerse de acuerdo sobre la candidatura de los individuos que deberían completar el Consejo de administración; la petición estaba firmada por once accionistas entre los cuales destacaba D. Eugenio Montero Rios. Esta solicitud levantó infundadas sospechas dado el clima político reinante y las filiaciones de los asistentes,consultándolo con el Gobernador de la provincia,en estos términos:
“...el acceder a la petición sería autorizar a una minoría díscola e impaciente para trastornar a su antojo el régimen y buen orden de cuantas sociedades existen,sobreponiéndose a las leyes y reglamentos existentes”.
   Esta sui generis interpretación del Alcalde contenía una reflexión dentro del escrito,
“...pero negar tal reunión pudiera ocasionar el pretexto que un periódico de esta ciudad creado con miras políticas de oposición al gobierno,y con el cual lleva su intolerancia a infringir a cada paso la ley de imprenta y falta al decoro y al respeto que esta alcaldía merece,sin tomar por ello contra él ninguna medida,para luego desatarse quejándose de arbitrariedad. Todo esto, --continua el Alcalde ---podría ocasionar complicaciones para la cuestión electoral próxima”.

   El perspicaz Alcalde desvela al fin las recónditas intenciones ocultas en los recovecos de la política; las elecciones eran las elecciones, al fin y al cabo motor de casi todo. El Gobernador mas cauto,astuto,o precavido, contestó al Alcalde en forma vaga y poco determinante por lo cual aquél acabó concediendo el solícito permiso.
En este ambiente de pugna electoral se efectuó la primera Junta general de Accionistas presidida por el Alcalde de Santiago,a la sazón, D. Fernando Nuñez Cañal.  En la misma se hacía un resumen de lo acontecido enumerando con cierta rigurosidad y orden cronológico los acontecimientos desarrollados hasta la consecución de la ansiada línea; y así fue recogida por el Secretario de la misma D. Manuel Losada quedando plasmada en una Memoria que fue editada e impresa a los pocos dias. (%)




 (%) Memoria de 1863. Imp.Jacobo Souto e hijo,Santiago.












  (&) En Santander tenía una empresa que pasó a gestionar su hijo hasta su posterior liquidación.
El anuncio que reproducimos venía impreso en la Gaceta de los Caminos de Hierro.
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  A LAS COMPAÑÍAS DE FERRO-CARRILES, CONCESIONARIOS, INGENIEROS Y CONSTRUCTORES DE OBRAS PUBLICAS ETC ETC. Maquinaria para ferro-carriles, material de construcción para id. asi como cajones de vía ancha y estrecha, de golpe y costado, carros de de ruedas (Dobbiii Carts) carretillas, etc. cigüeñas ó tornos sencillos y dobles, grúas de todas dimensiones y fuerzas y herrainientas de todas clases.—D. Jorge Mould tiene á la venta en sus depósitos y talleres cerca de Santander, todos los materiales mencionados arriba nuevos ó usados á precios muy económicos.—Dicho señor se ofrece á proorcionar con grandes ventajas toda clase de maquinaria para ferro-carriles en explotación ó construcción.—Se garantiza la superior calidad y esmerada fabricación de todos los objetos que se le entreguen. Para los informes, detalles, etc. , dirigirse al señor Don A. Compton, representante de D- Jorge Mould, Santander, Maliaño Boo, O bien al mismo D. Jorge Mould en Iria Flavia, Padrón Galicia.
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jueves, 30 de abril de 2020

LOS STEPHENSON MOULD.





                            GEORGE Y JOHN  STEPHENSON MOULD.



 

  


   La relacion de George Mould con el ferrocarril arranca en Escocia donde es contratista de algunos tramos del Caledonian Railway; mientras en la línea Sheffield y Rotherham, tanto el padre como el hijo trabajan a las ordenes de Isaac Dodds,gran impulsor e inventor de maquinas del ferrocarril,y es aquí en su Inglaterra natal donde forjará amplios lazos con el mundo de las finanzas,ingenieros, inversores o constructores ligados todos ellos al ferrocarril.  Fueron esos contactos los que lo impulsaron a venir a España en compañía de su familia y desde muy pronto españolizaron sus nombres de pila pasando a  ser, Jorge y Juan. Y asi constan en numerosos documentos.





Foto.




   El 12 de agosto de 1851 se suscribió un contrato entre la Junta Directiva del ferrocarril Alar del Rey-Santander  y una sociedad anónima constructora inglesa, presidida por George Mould; dicha empresa contaba con los  garantes subsidiarios, encabezados por el conocido diseñador de locomotoras Thomas Russel Crampton, acompañados de Eduard Fettyplace, ligado a las empresas metalurgicas en Mieres y el ingeniero Paul E. Wissocq, que realizaría algunas obras en el  puerto de Santander, y también participó Alfred Stanistreet Jee, que sería el ingeniero jefe de la empresa constructora.  Dicho contrato sufriría graves quebrantos sobre todo por las condiciones leoninas que contenía; a grandes rasgos la empresa constructora  quedaba obligada a construir el camino de hierro en cuatro años, por 120 millones de reales, pagaderos 50 en metálico, 20 millones en acciones de la compañía y los otros 50 restantes en obligaciones o cédulas hipotecarias, amortizables en 45 anualidades de 3,5 millones de reales cada una. 

   La fianza consignada por G. Mould fue de seis millones de reales como garantía de cumplimiento.
   Los desencuentros y posturas enfrentadas comenzaron bien pronto y hubo que firmar un nuevo contrato otorgando a Mould  los beneficios de media explotación de la 3ª, y la totalidad de las secciones 1ª  y 2ª  por periodos entre nueve y siete años dependiendo de la finalización de las mismas.  Pero este segundo contrato tampoco es capaz de  las continuas desavenencias. De ahí que se elabore un expediente que dé por finalizado la relación contractual dando por concluido;  como compensación por los daños y perjuicios de las nuevas medidas ministeriales, le concedieron a George Mould trece millones de reales en efectivo, con la condición de que abandonase todas sus reclamaciones que el constructor tenía interpuestas.
 Finalmente, el contrato de construcción con G. Mould fue rescindido por la "La Empresa del Ferro-carril de Isabel II de Alar de Rey a Santander"  en marzo de 1862.(&)
   Ante de estos hechos debemos detenernos en un desgraciado accidente acaecidos en la obra del ferrocarril de Alar del Rey-Santander, el 30 de Agosto de 1858.
  A la finalización de uno de los  tramos George Mould tenía previsto un banquete en su residencia en honor a tal ocasión, la visita a la obra de algunos personajes pertenecientes a la compañía solicitaron realizar  un recorrido por dicho tramo con personal de la obra y algunos españoles relacionados con la vía como invitados; Alfred  Stanistreet  Jee  accedió porque su tarea como ingeniero en jefe había sido una gran prueba y preocupación constante y el éxito de asistir a este evento naturalmente le era muy gratificante. Al frente de la locomotora  fueron Alfred Jee, su hermano y asistente, Morland Jee, y James Livesay;  en los carruajes había varios directores y sus amigos, y en el carro-vagón inmediatamente detrás  iban los licitadores los dos Sres. Mold, padre e hijo;  los contratistas, M. Porrua; el Director de la empresa y el conocido ingeniero español, Don Carlos Campuzano;asi como  invitados y amigos .  La locomotora era del mismo modelo que la famosa "Isabel"  de la empresa inglesa "Isaac Dodds&Son" de Rotherham.
      Todo salió bien hasta que el tren llegó al final del trayecto recién terminado. Aquí, como en una amarga ironía sobre lo que iba a suceder, se había construido sobre la línea un arco de hoja perenne, que llevaba la palabra "Éxito"  y, justo cuando el tren llegó a este punto, la locomotora se salió de los rieles y rodó por el terraplén, volteandose en su totalidad para finalmente acabar recostada hacia uno de sus lados en el fondo del barranco tras despeñarse algo mas de 7 metros.  Los viajeros  de los carro-vagones fueron expulsados sin sufrir graves daños de importancia; de estos, John Mould fue el primero en recuperarse  y al dirigirse a la locomotora se sorprendió al encontrar a Alfred Jee y su hermano atrapados debajo de una de las ruedas motrices con el agua hirviendo de la caldera corriendo sobre ellos. El fuego había sido arrojado del horno sobre los desafortunados heridos y los habría quemado de no ser por la pronta acción de John Mould de arrojar tierra al fuego y amortiguarlo.  Morland Jee fue retirado de debajo de la locomotora, tras dos horas de arduo trabajo por parte de los presentes  y luego fue llevado a la ciudad de Los Corrales, donde murió poco después.

  En el momento del accidente, la velocidad del tren no era más de seis o siete millas por hora, y el terraplén recién terminado había sido atravesado dos veces ese día y parecía perfectamente seguro. Se pensó que un riel suelto pudo haber sido la causa del desastre, pero la verdadera razón nunca se descubrió. Con la excepción de la locomotora y el primer vagón, el resto del tren permaneció en la vía.  Alfred Stanistreet Jee,  murió instantáneamente, tenía 42 años. Los cuerpos de los dos hermanos fueron llevados a Santander y mas tarde embarcados en el vapor "Rita" que hacía la línea con Liverpool.(%)
 
   Con el contrato del Compostelano firmado, D. George Mould se establecería junto a su esposa  en Iria Flavia, donde fallecería el 20 de Junio de 1874;  Mould padre fue accionista de la sociedad aportando grandes capitales a la empresa y al crédito de su propio hijo.

  Dª Hannah Rowlinson Clopper se adaptó muy bien al tranquilo ambiente rural de Iria Flavia,  tuvo relación con Rosalía de Castro. Se le conoce ademas por la adquisición a su nombre de una empresa establecida en Carril  en 1877, la operación se cerró entre el Cabildo compostelano, titular de los derechos sobre la fábrica por viejas deudas contraídas por la familia De la Riva, fundadores de la fundición original, y Hannah Rowlinson Clopper; según consta en la escritura era viuda de 68 años de edad y residente en Iria Flavia. 
 El monto de la operación ascendió a 250.000 pesetas.  La empresa pasaría a manos de  Janet  Blyth Rowlison,esposa de Mould, pero pocos años mas tarde la empresa sería embargada por otros empresarios ingleses.
   Dª Hannah Rowlinson Clopper fallecería en  Iria Flavia donde está enterrada junto a su esposo,en 1879.





 


  (&) En Santander tenía una empresa que pasó a gestionar su hijo hasta su posterior liquidación.
El anuncio que reproducimos venía impreso en la Gaceta de los Caminos de Hierro.
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  A LAS COMPAÑÍAS DE FERRO-CARRILES, CONCESIONARIOS, INGENIEROS Y CONSTRUCTORES DE OBRAS PUBLICAS ETC ETC. Maquinaria para ferro-carriles, material de construcción para id. asi como cajones de vía ancha y estrecha, de golpe y costado, carros de de ruedas (Dobbiii Carts) carretillas, etc. cigüeñas ó tornos sencillos y dobles, grúas de todas dimensiones y fuerzas y herrainientas de todas clases.—D. Jorge Mould tiene á la venta en sus depósitos y talleres cerca de Santander, todos los materiales mencionados arriba nuevos ó usados á precios muy económicos.—Dicho señor se ofrece á proorcionar con grandes ventajas toda clase de maquinaria para ferro-carriles en explotación ó construcción.—Se garantiza la superior calidad y esmerada fabricación de todos los objetos que se le entreguen. Para los informes, detalles, etc. , dirigirse al señor Don A. Compton, representante de D- Jorge Mould, Santander, Maliaño Boo, O bien al mismo D. Jorge Mould en Iria Flavia, Padrón Galicia.
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Se sabe muy poco de Mould tras abandonar el Compostelano; tenía casa en Carril y cierta actividad en el negocio adquirido por su madre,pero tambien consta la iniciativa por él gestionada ante el Gobierno para facultar a la Aduana de Carril del adeudo de toda clase de tejidos y ,por consiguiente,para la importación de estos géneros del extranjero.En 1882 recibiría en su domicilio de Carril un ejemplar de la Revista Diplomática.




Foto. A. Henderson. Inversor yfinanciero ingles, dueño de la “Greenwood & Co.”



      En 1880 era representante en España de la casa “Greenwood & Co.” de Londres dedicada a los negocios ferroviarios y obras de ingeniería civil por todo el mundo.   En diciembre de 1886, Juan S. Mould dirigió una instancia al ministro de Fomento, exponiéndole las líneas básicas del acuerdo entre, Greenwood & Co.y  Carlos Lamiable ingeniero encargado del  ferrocarril Bobadilla-Algeciras por Ronda , solicitando la presentación ante las Cortes del pertinente proyecto de ley que sancionase el mismo.  Poco mas tarde se presentó el proyecto modificado del citado ferrocarril  el 13 de enero de 1887. Fue adjudicada dicha la línea a la empresa representada por Mould por R.O. de 6 de junio del mismo año, con una subvención de 10.900.220 pesetas. A raiz de estos trabajos conocemos sus viajes constantes a Londres y al Campo de Gibraltar.
  Algunas fuentes señalan que fue nombrado gerente en los tranvías eléctricos mas conocidos como "cangrejos rojos" de la compañía CEMT en manos de alemanes a principios de 1900,  pero es poco probable que esto sea cierto y no consta con certidumbre.
  Murio en Madrid donde fue enterrado.
















sábado, 25 de abril de 2020

TARIFAS



             

                 TARIFAS Y PRIMEROS RESULTADOS. 

 

 


   Las Tarifas aprobadas para el inicio de la explotación estaban reguladas por distintos reglamentos a partir de la Ley general de los ferro-carriles españoles de 3 de Junio de 1855.  Tras ser presentadas y aprobadas fueron publicadas en el Boletin Oficial de la Provincia. Desarrollamos algunos capítulos.



CAPITULO VII.


  De la explotacion de los ferro-carriles, decía al respecto:
 Artículo: 31. Todo ferro-carril tendrá dos aprovechamientos distintos, el de peaje y el de trasporte.
 Artículo: 32. Los precios de uno y otro serán los que señalen las tarifas que rijan en cada línea.
 Artículo: 33. En el pliego de condiciones de cada concesion se comprenderán los servicios gratuitos que deban prestar las empresas, y las tarifas especiales para los servicios públicos, figurando entre los primeros la conduccion de los correos ordinarios á las horas que fije el Gobierno.
 Artículo: 34. A nadie podrá impedirse el establecimiento de empresas de
conduccion pagando el peaje de tarifa.
 Artículo: 35. Pasados los cinco primeros años de hallarse en explotacion el ferro-carril, y despues de cinco en cinco años, se procederá á la revision de las tarifas. Si el Gobierno creyese que sin perjuicio de los intereses de la empresa pueden bajarse los precios de ellas, y esta no conviniese en la reduccion, podrá sin embargo llevarse á efecto por una ley, garantizando á la empresa los productos totales del último año, y además el aumento progresivo que hayan tenido por término medio en el último quinquenio.
 Artículo: 36. Las empresas podrán en cualquier tiempo reducir los precios de las tarifas como tengan por conveniente, poniéndolo en conocimiento del Gobierno.


   Con estas premisas el Compostelano elaboró una serie bastante extensa de tarifas que englobaba primordialmente las de Alta y Baja velocidad.  Fueron presentadas por el Ing. Director de la explotación, D. Pedro Agustin de Aranceta, con el V.B. del gerente I. Vilardebó para su examen ante el ing. Jefe D. Manuel San Lorenzo,en Palencia el 12 de Agosto de 1873, y aprobadas por orden del Gobierno de la República el 4 de Septiembre de 1873; siendo Director General J. Moret.   Como es obvio,el cambio político trastocó el nombre original y paso a denominarse "ferro-carril Compostelano de Santiago al Puerto de Carril".

      Dichas tarifas estaban subdivididas,como veremos, en mercadurías,objetos u otras artes propias de ser transportadas; algunas de ellas bastante curiosas. Fueron editadas y enviadas a los distintos medios de comunicación de la época y,por supuesto figuraron en todas las Estaciones de la línea.

  Hay en el citado cuadro de tarifas, la nº 1, todo un pequeño misterio a modo de acertijo que no he conseguido,lo confieso, aclarar. En el cuadro tarifario se especifica el coste según la clase en que se viaje tanto en reales como en pesetas, así como lo correspondiente al Estado y,el precio final expresado igualmente para los reales como para las pesetas; en la casilla de los impuestos figura taxativamente lo siguiente: “ 10% para el Estado” no obstante lo que realmente se cobraba al pasajero era el 11%. Así un billete de Cornes a Carril en primera clase que tenía un precio para la empresa de 18,11 reales con el 10% para el Estado debería figurar con un precio total para el usuario de 19,92 reales; sin embargo en las tarifas viene consignado con un precio final de 20,16 reales.!! Para otros recorridos se cumplía la misma premisa,así,en segunda clase de Carril a Cesures costaba 4,10 reales; y en tercera clase de Osebe a Santiago costaba 9,07 reales. 
   Este impuesto estuvo en vigor hasta su derogación por la Ley del 30 de Julio de 1883.

En cuanto al transporte de pasajeros la Compañía tenía regulado unas observaciones generales y de policía que pretendía englobar todo tipo de situaciones dadas; eran estas bastante extensas que trataremos de resumir entresacándolas del folleto impreso de la propia Compañía,decía: Los despachos de billetes se cierran en todas las Estaciones cinco minutos antes de la salida del tren,a cuyo efecto los relojes de toda la línea estarán uniformes y arreglados al meridiano de Santiago. Todo viajero tiene derecho al transporte de 30 kg. de equipaje gratis,no considerándose por este concepto los animales vivos. Los viajeros que lleven armas cargadas,tendrán que descargarlas para ser admitidos en las Estaciones y coches del tren. No se recibiran mas de tres reales en calderilla,cualquiera que sea el pago que deba hacerse y con arreglo a lo prescrito por las RR.OO. de Julio de 1859; cada moneda de dos cuartos se valorará a razón de 25 céntimos de real,etc. En nota adicional se anunciaba que aunque se tuviese la gracia de viajar gratis,se deberá abonar el tanto por ciento correspondiente al impuesto correspondiente recogido por la Ley de presupuestos de 1872 a 1873. Si no se poseía la citada gracia el precio por pasajero se situaba en 0,48 reales por persona y km. para los viajeros de 1ª clase; 0,36 rs para los de segunda;y 0,216 reales para los viajeros de 3ª clase,impuestos incluidos.

 
  En las observaciones concernientes al transporte de ganado figuraba la aclaración de un pago doble si utilizaban los trenes pertenecientes a la Alta velocidad. Los animales peligrosos solo se admitirán en cajas,que puedan manipularse con facilidad y sin peligro;se facturarían según su peso y con arreglo a la tarifa de mercancías de primera clase transportadas con la velocidad de los viajeros. El ganado ya sean de silla ya de tiro, del ejército, satisfará la mitad o cuarta parte de la tarifa según los casos. (Reglamento de 9 de Octubre de 1867 art.216). No se cargará en ningún wagon un número de cabezas superior a la de 6 caballos de silla ó tiro,u 8 bueyes,vacas o mulas (en primera clase); o 25 terneros o cerdos (en segunda clase) o el de 30 carneros, corderos,ovejas o cabras (en tercera clase).
   En cuanto a los equipajes de los viajeros,amén de los 30 kg. referidos, los pasajeros pagarán 0,30 rs por km. si este excediese de los 50 kg. sin que nunca pudiese bajar de los 2 reales cualquiera que fuese la distancia recorida.
 Contaba la Compañía con otras tarifas como la denominada tarifa especial nº 1 en la que recogía la tarifa de Abono; los abonos se contemplaban para 1 mes,para tres meses,para seis meses,y para un año. En la citada tarifa se especificaba el coste junto al 10% que correspondía al Tesoro público,que como hemos señalado era,en realidad el 11%.  El abono de un mes en primera clase ascendía a 12 reales por km. 8,40 reales en Segunda clase y 6 reales en Tercera,impuestos incluidos. El uso por una persona que no fuese el titular acarrearía su perdida y podría ser denunciado ante los Tribunales de Justicia.

     La tarifa nº 2 contemplaba los suplementos de clase recogiendo todos los supuestos entre estaciones y clase, y siempre diferenciando lo que correspondía a la empresa y cuanto al Tesoro público; estos suplementos eran para aquellos casos en que un viajero teniendo billete de segunda clase deseaba viajar en primera,u casos análogos . La especial nº 2 era la tarifa especial para expediciones menores de 50 kg.; así un paquete de 10 kg. de Santiago a Carril costaba 1,50 reales siendo la tarifa mínima de 1 real. 
   La tarifa especial nº 3 recogía el precio del ganado en wagon completo siendo este de 84 reales desde Santiago a Carril.
       La tarifa nº 4 englobaba a los encargos y su contenido se aplicaba según los km. y el peso. En las observaciones se especificaba que el encargo es todo bulto que sin estar sujeto a declaración de contenido,aunque su peso exceda de 50 kg. haya de transportarse con especial cuidado y con la velocidad de viajeros.
   La tarifa nº 5 es relativa al transporte de perros por cabeza; su coste era de 2 reales hasta los 21 km. a partir de esta distancia se cobraba 0,10 reales por km.  
   La tarifa nº 6 estaba indicada para los pescados y otros comestibles a gran velocidad,con el tipo de percepción por tonelada y kilometro a 1,90 reales;observando el cuadro vemos que una tonelada desde Carril a la estación de Casal importaba 68,40 reales. En otro de los cuadros tarifarios, la nº 13 estaba dedicada al transporte de ganados por cabeza,con un tipo de percepción de 0,40 reales para los clasificados como de 1ª; 0,15 para los de 2ª; y 0,10 para los de 3ª. Los de primera clase abarcaban el transporte de bueyes,vacas,toros o caballos; para los de segunda se situaban los terneros y los cerdos; y para los de tercera, se consideraban los corderos,ovejas y cabras. Observando la citada tarifa vemos que el transporte de una vaca desde Padron a Osebe costaba 4,80 rs.
      La tarifa nº 7 era específica para el transporte de Metálico y Valores; la tabla correspondiente especificaba que por cada 1.000 reales o fracción de mil se cobraría 0,50 reales,siendo el mínimo de 2 reales; las observaciones que acompañaban a esta tarifa estan compendiadas en una descripción y en nueve puntos aclaratorios; el primero de ellos especificaba que no se admitiría todo envío de metálico en oro o plata sin embalaje;pues es cuestión indispensable que se presente encerrado en sacos,alforjas,paquetes,cajas o barriles.
  La tarifa nº 9 se refería a los transportes funebres aplicando una tarifa única de 4 reales por km. de línea, por lo que un envío de Santiago a Carril costaba 168 reales,en pesetas,42; en las observaciones se añadía que estos servicios se harían en wagon especial para cada ataud o coche funebre. No podrán ir en estos wagones viajeros ni otros objetos. 
   Tambien se contemplaba la opción de compra de un billete de ida y vuelta con un descuento del 25% para viajes en un mismo dia. 
De la mercancía de 1ª clase se ocupaba la tarifa nº 10 siendo el coste cifrado en o,65 rs por Tonelada y km.; de Cornes a la Esclavitud la tonelada ascendía a 11,05 reales. De las mercancías de 2ª clase se ocupaba la tarifa nº 11 cuyo coste por tonelada y km. era de 0,55 reales; para el mismo recorrido y peso la tarifa señalaba 9,35 reales. Y en cuanto a los de 3ª clase la siguiente tarifa y mismo recorrido era de 8,50 reales,osea, 0,50 rs por tonelada.
Para los carruajes de 2 a 4 ruedas,con una testera y una banqueta interior el tipo a aplicar era de 0,99 reales por km de línea; así un carruaje desde Carril a Osebe costaba 31,68 reales. En las observaciones se hacía constar que para el ejercito se aplicarían las franquicias establecidas. Estas habían sido recogidas por ley del 14 de Marzo de 1873 en que se hizo extensiva a toda clase de fuerza pública la franquicia de la cuarta parte en el precio de la tarifa.
  La tarifa 14 tenía un apéndice donde constaba los precios a aplicar por el almacenaje que estaba tasado en 4 reales por día; las diligencias pagaban por este servicio 6 reales al día.
  Los llamados trenes especiales era un servicio que ofrecía la compañía para alquilar todo el tren a un precio de 40 reales por Km. Con la particularidad de que el Tesoro en este caso se llevaba dos partidas,ambas del 10%, quedando el precio final en 48 reales por km. de línea, lo que equivalía en un trayecto desde Cornes a Carril por 2.016 reales. El precio incluía el regreso si este se realizaba dentro del plazo fijado,que era de seis horas. El tren estaba compuesto de tres coches,uno de ellos de primera clase,un wagon para equipajes y un truk para coche. Lo mas sorprendente es que para solicitarlo estipulaba un margen de tres horas,por lo menos, de anticipación a la fijada para la salida; sin duda era un servicio exento de burocracia.
Mientras los pasajeros podían elegir viajar en una de las tres clases que existían,no ocurría lo mismo para las mercancías,pues estas ya estaban clasificadas como de primera,segunda o tercera. Tambien se dividian entre las pertenecientes a la concesión y las adicionadas. En el primer grupo,clase primera se encontraban los aceites,café,lanas,generos coloniales,etc. A la segunda clase pertenecían los betunes,carbón o la cal; y en tercera clase se situaban las arenas,piedras,abonos,pizarra,etc. Dentro del grupo de las adicionadas las de la primera clase figuraban botellas vacías,cerrajería,cristalería,chocolate,y un largo etc.pertenecían a la segunda clase el heno o la paja,y en tercera se situaban los adoquines,baldosas,patatas,asfalto,etc. 
   Es importante reseñar que las tarifas establecían preferentemente los precios expresados en reales pero tambien lo estaban en pesetas al cambio de 1 peseta por cuatro reales. 
  En la R.O. que estamos describiendo, también figuraba el cuadro horario tanto para el servicio de trenes en vía ascendente como la descendente; así como el cuadro de las Estaciones del recorrido y sus distancias.(*)




(*) DISTANCIA EN METROS ENTRE ESTACIONES.




Cornes

  5280  m.  Casal
10046        4766   Osebe
18288       11008   6242  Esclavitud
21272       15992 11226    4984        Padron
23046       17766 13000    6758          1774   Cesures
32611       27331 22565  16323        11339        9565    Catoira
41089       35809 31043  24801        19817      18043        8478    Carril.

  En el cuadro correspondiente a los horarios vemos que el primer tren partía de Cornes a la 8 horas llegando a Carril a las 9 y 37 minutos; el llamado mixto tenía su salida a las 2 y 30 minutos y su llegada a Carril a las 4 y 20 minutos. El último tren del día con salida desde Santiago (utilizamos indistintamente la estación de salida Cornes o Santiago) lo hacía a las 6 y 50 minutos de la tarde.
Desde Carril,denominado en el horario vía Ascendente, salía el primer tren a las 11 y 30 minutos, que era el mixto; el segundo lo hacía a las 4 y 25 minutos; y el último útimo tenía su salida a las 5 y 30 minutos. El cuadro contenía una nota aclaratoria especificando que los días festivos los últimos trenes de la tarde partirían con un retraso de 2 horas según el horario que alli figuraba.

Desde Carril,denominado en el horario vía Ascendente, salía el primer tren a las 11 y 30 minutos, que era el mixto; el segundo lo hacía a las 4 y 25 minutos; y el último útimo tenía su salida a las 5 y 30 minutos. El cuadro contenía una nota aclartoria especificando que los días festivos los últimos trenes de la tarde partirían con un retraso de 2 horas según el horario que alli figuraba.
Ya todo estaba preparado; al menos se tenía lo justo e imprescindible para que diera inicio el ansiado ferro-carril que tanto esfuerzo había consumido. Desde las instancias políticas todo fueron paravienes,contribuyendo con los medios disponibles a darle todo el boato y brillantez al solenne acto de inauguración; la prensa, en general, relató casi al minuto lo que acontecó en tan señalado día. Tan solo la Diputación de la Coruña se mantuvo en un discreto segundo plano; no había puesto un real y tenía comprometidos medio millón.
Tras los tres primeros meses de explotación era tiempo de hacer un primer examen a las cuentas y comprobar si las expectativas depositadas en la línea se cumplían; Según constan en distintos documentos y memorias, los rendimientos brutos de la explotación fueron (desde el 16 de Septiembre hasta el 31 de Diciembre de 1873) los siguientes:
Septiembre...(15 días)............................80.074 rs
Octubre.................................................118.927 “
Noviembre............................................ 74.117 “
Diciembre............................................. 80.945 “.

   Si tomamos como referencia el mejor mes,Octubre, y lo extrapolamos a todo el año vemos que los rendimientos brutos no alcanzan el millón y medio de reales al año,muy lejos de aquellas previsiones que adelantaban los 3 o 4 millones/año.  Los gastos de mantenimiento de la compañía se acercaban al millón y los gastos financieros en las mejores previsiones llegaban a los 700.000 reales/año. Es fácil deducir que los inicios no eran halagueños. Pero todavía había esperanza,siempre la hay,de mejora. O no.


 El año 1874 arranca lleno de expectativa y de malos augurios. Haciendo una proyección sobre los resultados obtenidos en estos primeros meses se tenía el convencimiento que la empresa sufriría grandes inconvenientes para sobrevivir. Mientras tanto apuraba al Consejo para que le fuesen suministrados los fondos que se le adeudaban lo que aumentó considerablemente las tensiones entre este y el Administrador;Vilardebó que aun guardaba en su retina los múltiples contactos mantenidos con anterioridad volvió de nuevo a intrigar; estos primeros contactos llegaron a oídos de Mould que para mas inri tuvo conocimiento de la famosa escritura y todo el hacer con la letra de cambio de París. Así trascurrió todo este año en un ambiente crispado del que no eran ajenos los miembros en pleno del Consejo. Las cifras eran cotejadas una y otra vez pero los resultados indicaban que los gastos generales de la explotación rondarían los 900.000 reales,mientras el apartado de intereses y amortización llegarían a los 800.000 reales. Si como reflejaban las cifras el monto bruto de la explotación apenas sobrepasaría el millón,esto dejaba claro que la línea producía entre 600 y 700.000 reales de déficit.
Y así fue. 1874 arrojó un saldo por explotación bruto de 1.066.366 rs
antes de impuestos. (&)


La suerte estaba echada; sin una ampliación de capital,sin visos de nuevas líneas que conectarán al Compostelano con el resto de la naciente red ferroviaria,sin una economía en expansión solo cabría esperar un milagro.
Todo quedaba al albor de la fortuna.
  Pero esta dicen que es esquiva. Mould agobiado por las ingentes deudas decide quedarse con el 40% que tenía legalmente estipulado de los rendimientos de la línea y, en un golpe osado fruto de la desesperación, se apropia del 60% restante a cuenta de lo que la Compañía le adeudaba.
   El Consejo de Administración de la compañía con Vilardebó a la cabeza decidio entablar una guerra de funestas consecuencias. Para todos.



($). Acta de Sesión Ordinaria Diputación de Pontevedra 1873/09/12. Archivo Histórico.

(&).Los impuestos eran un tanto aleatorios dependiendo de los vaivenes políticos ; el primer año se aplicó el 13,91% sobre el total bruto; el 12,49% el siguiente año; el 11,4% para 1875, para situarse en el 11,63% en 1876.



























sábado, 17 de agosto de 2013

DEDICATORIA.








                                                                   A JUAN STEPHENSON  MOULD

                                                          como homenaje de justicia y gratitud  por su

                                                          esfuerzo y su dedicación en la construcción del

                                                          primer ferro-carril de Galicia, de Santiago al

                                                          Puerto de  Carril.


                                                                                                        F. de Valois.
















                     



                          Sanxenxo -Caldas de Reyes 2013. 

DE JUSTICIA..




                               “Si hubiera yo de hacer aquí la completa historia del
                                    Compostelano!!..........

                                Pero no necesito escribir esa larga historia para que
                                el lector se convenza de los títulos que me asisten a
                                continuar mereciendo la estimación del público y la
                               de aquellos que me han confíado sus caudales”.


                                                                  J.S Mould
                                                                                         



                                                                                             





Foto.














INTRODUCCIÓN.





                                  INTRODUCCION.




  Si hubiese necesidad de justificar nuestra labor de investigación sobre la primera línea de ferrocarril implantado en Galicia nos sería dable resaltar la ausencia total de estudios sobre la problemática del ferrocarril en Galicia y la subsecuente repercusión que su implantación supondría para el ansiado despegue industrial.   En cuanto a las investigaciones realizadas sobre la industria gallega del siglo XIX hay que señalar una evidente pobreza en cuanto a profundidad y rigurosidad analítica. Por ende,las monografias sobre el ff.cc. Llevadas a cabo son inexistentes,salvo ligeras alusiones que no alteran en sustancia nuestro aserto. Por otra parte,los autores que a nivel nacional estudiaron y analizaron todos los procesos surgidos en torno al ferrocarril en España se limitaron,tan solo,a esbozar escualidamente y de forma austera las fechas de concesión,inauguración o incautacion que en Galicia fueron aconteciendo. Esta obvia parquedad en el tratamiento del tema nos obligó, al iniciar nuestras investigaciones, a reunir toda la documentación que pudiera existir encontrándose esta dispersa autarquicamente por distintas y bien diferentes estancias,departamentos ministeriales,museos,archivos y bibliotecas del país.

Esta recopilación comenzó en 1980 con amplios espacios de tiempo en que fue aparcada por otras cuestiones, si bien siempre estaba presente como una obligación a desarrollar, y que fue in crescendo al tiempo que aumentaban las dificultades para localizar aquellos documentos que,sabiendo de su existencia, se mostraban reacios a salir a la luz. No se contaba con las facilidades que nos reportan en la actualidad la red; en este sentido, para la labor que tuvimos que realizar poco nos ayudaría todavía hoy esta potente herramienta,sin duda por lo pobre que nuestros gestores de museos, archivos o biblitecas ofrecen no ya al investigador,al recopilador de historias,al estudiante o al simple curioso,sino al ciudadano repleto de sagaz curiosidad; todo son carencias o dificultades; por contra en el trato directo por lo general las personas encargadas se muestran dispuestas a subsanar lo que la burocracia nos sustrae.   Los dias pasados en aquellas amplias dependencias del Ministerio de Fomento en Madrid fueron inolvidables; las tardes en los archivos, raquiticos en aquella época, del Ayuntamiento de Santiago, serían guardados en mi memoria para siempre. Y lo mismo aconteció con las inacabadas horas pasadas en la antigua Biblioteca de Pontevedra, hoy Archivo Histórico, un verdadero tesoro para los sentidos.   Aquellos biblitecarios a los que conocía desde mi infancia transportaban veloces los inabarcables volumenes de periódicos que pesaban lo suyo, pero que eran la llave a un mundo fascinante todavía por descubrir. 






 Foto. Antigua sede de la Biblioteca Pública de Pontevedra.



 
        Llegar al Compostelano fue producto de la curiosidad; buceando por aquellos descoloridos periódicos llamó mi atención los accidentes de ferro-carril, cualfuere, de ahí a buscar el origen,la línea,la compañía,y,tras esta busqueda descubrir que hubo un tiempo en que el tren era ¡¡una empresa privada!!
 Como ya he indicado la motivación surgió al descubrir que nuestra primera línea, nuestro primer ferro-carril que surcó nuestro pais carecía de su propia historia; y esta carencia era como sustraerle el Alma.
  Tras estos primeros momentos y al sumergirnos en los documentos que dieron origen al Compostelano descubrimos que todo él estuvo motivado por el empeño cerril de un grupo de personas que puso lo mejor de sí para que fuese una realidad; pero tambien descubrimos lo peor de las personas. Hay, en el Compostelano, pasión sí, pero también ambicion,traicion,codicia,empeño,ansias,amor,tozudez, pero sobre todo un sentimiento de equiparar a Galicia al resto del mundo; a sus adelantos y a su progreso.
   Y toda esta amalgama se encuentran en los muchos documentos que se originaron en aquella época febril de cambios y nuevas tecnicas; reunidos éstos, el problema se concretó en discernir cuales reunían los suficientes valores que sirvieran a nuestros propósitos; el desacuerdo en el aforismo de Ranke sentenciando que el historiador debía tan solo...”mostrar lo que realmente aconteció” (Wie es eigentlich gewesen) nos impulsaba a adentrarnos en todos y cada uno de los factores que se daban cita en la época motivo de estudio, mediado el siglo XIX, y qué indudablemente tuviera vital influencia ya fuese por ausencia ya,en su defecto,por exceso. Estos factores --agricultura,densidad de población,iniciativas sectoriales,sociedad política,economía,etc.-- han sido afortunadamente tratadas con abundante profusión lo que facilitó sobremanera nuestra tarea.
     Como ya señalara Strachey “el primer requisito del historiador es la ignorancia, una ignorancia que simplifica y aclara, selecciona y omite”.
   En este sentido al adentrarnos en la frondosidad de los hechos nos encontramos que las publicaciones oficiales de la propia Compañía del ff.cc.Compostelano, sus Memorias no reflejaban, y en algunos casos ocultaban resueltamente, la patente realidad de la marcha de la compañía.  Para cubrir esta aparente contrariedad hubo que recurrir a las publicaciones periódicas que,si bien no habían alcanzado todavía un inquisitorio rigor para analizar los hechos socio-económicos como ocurría por ejemplo con la política (1) sí,al menos reflejaba parcialmente algunas significativas actividades. En este sentido quisiera destacar que hasta épocas muy recientes la prensa era considerada como un material de trabajo de escaso rigor científico para el historiador,casi de segundo orden, y pocos investigadores consideraban a las publicaciones periodísticas como fuentes valiosas para la reconstrucción de los acontecimientos históricos. Nos es dable reseñar que indudablemente se los pueda tachar de una ausencia de rigurosidad en sus informaciones e incluso de ser con inusitada frecuencia maleables a una determinada influencia o posición determinada, y esto concierne muy especialmente al período en el cual hemos centrado nuestras investigaciones;empero,a veces una simple reseña puso a nuestra disposición pistas valiosas que nos condujeron por determinados caminos en busca del dato que configurara o diera sentido a lo acontecido; como bien señala P. Guiral, “la información puede estar sutilmente orientada en cualquier diario que apueste por una neutralidad imposible”.
    Para nuestra tarea, los diferentes medios periodísticos de la época adquirieron una relevancia excepcional como aportes vivos de un cauce de expresión y difusión en el cual se vertían actitudes políticas,demandas estructurales,intereses locales,amén de otros mas partidistas o particulares pero qué en el fondo era lo que emanaba de una sociedad compleja.




      Aun así, contando con esta valiosísima aportación la lectura de los documentos nos obligaba a una exhaustiva elaboración antes de poder hacer un uso adecuado de los mismos. En este sentido,lo que denominamos documentos oficiales de parte era,tan solo, una espesa cortina que ocultaba y enmarañaba a toda la sociedad las penurias que atravesaba la compañía; las vicisitudes que el proyecto del ff.cc. Compostelano sufrió durante sus 13 años desde su concesión hasta la puesta en funcionamiento siguieron patentes durante la explotación y ni siquiera aminoraron con la expropiación de financieros ingleses. (2)



Foto. J. Trulock con su nieto Camilo J. Cela.


  
 Como es de sobra conocido, en historia económica argumentar con textos literarios es un procedimiento sumamente arriesgado y muy especialmente cuando las cifras resultantes prueban fehacientemente lo contrario.
Otra fuente importante son las Colecciones Legislativas muy bien conservadas,al menos las de nivel nacional, pero no tanto los Boletines Oficiales correspondientes a las provincias; aun así al carecer de un índice selectivo obliga a una busqueda laboriosa; y esta labor se puede extrapolar cuando se trata de protocolos,actas notariales o contratos públicos. Se vive en un país de espaldas a la documentación pública como si solo el presente fuese lo único relevante.
Hemos utilizado muy poca bibliografía en parte por que nos hemos ceñido a una pequeña línea de ferrocarril y a un período concreto de la misma;particularmente nos hemos centrado en los inicios,la construcción,la explotación y la expropiación del Compostelano no yendo mas allá por la carencia de hechos históricos de alguna relevancia que considerasemos de importancia para comprender el devenir de la línea o la de algunos de los elementos fundamentales de la compañía original.
Tal vez la excepción sea la cuestión de la Estación termino de Santiago o los anecdóticos cambios de nombres que sufrió la explotación.
Los estudios ferroviarios en España son de una altísima calidad pero constreñidos a las grandes líneas o trazados; ello se debe a que abarcaban amplias zonas del territorio nacional con grandes movimientos en todos los ordenes y ello supuso una extensa y copiosa documentación todavía disponible lo que propicio una amplia atención por parte de los historiadores . A dia de hoy esta carencia se esta corrigiendo lo que es de agradecer.
    En cuanto a los trabajos realizados en Galicia no dejan de ser anecdóticos y un tanto folclóricos repitiendo una y otra vez los mismos tópicos y no siempre fidedignos; dándose el caso peculiar de hacer dueños a los ingleses incluso antes de la inauguración de la línea; otro error muy frecuente es equiparar el trayecto Santiago-Pontevedra como si fuese un solo y único todo cuando el tramo de vía Carril-Pontevedra se abrió a la explotación en 1899!.  Otro error grave es colocar a J. Trulock como el verdadero eje sobre el cual giró esta línea cuando, y sin ánimo de restarle merito alguno, no fue mas que un gestor con amplia flema inglesa que hizo lo que pudo para tratar de sostener la compañía mientras se buscaban capitales para traspasar la misma y recuperar lo invertido; algo que tardaría bastante en darse con efectividad. 
 
  La utilización de gráficos y cuadros los hemos reducido a la mínima expresión toda vez que suelen resultar poco atractivos para el lector, sí por contra para aquellos que buscan cuestiones más técnicas, alejándolo de una narración mas ágil; y así hemos obrado al describir las tarifas que, como luego veremos, conforman una amplisima lista de horarios,clases,precios y trenes.
En la parte final reseñaremos los documentos utilizados así como las dependencias y organismos que los atesoran.

  1. Algunas publicaciones periódicas eran órganos de las propias organizaciones políticas y,por ende,muy limitadas en cuanto a otros temas de actualidad que desbordaba,por lo tanto,sus propios intereses.
  2. Camilo José  Manuel Juan Ramón Francisco de Jerónimo Cela Trulock  nació el 11 de mayo de 1916 en Iria Flavia (Padrón, provincia de La Coruña, España), de padre español y madre inglesa. Su abuelo fue gerente de la linea del Compostelano. Premio Nobel de Literatura. Enterrado en Iria Flavia,Padron.




ECONOMIA Y LEGISLACIÓN FERROVIARIA.





                         BREVES APUNTES.





  Es indudable el papel desempeñado por las revoluciones burguesas europeas durante el siglo XIX como impulsoras de los programas científicos y técnicos canalizando estos transformó la industria y,por ende,expandió la economía. Pero si esta transformación industrial no fue suficientemente aprovechada en España mucho menos lo fue en Galicia; no obstante mientras la revolución industrial produjo en Europa una acumulación de capitales en el comercio primero,y luego en la industria, lo que conllevó a que estos circulasen de un sector a otro evitando el atesoramiento improductivo de capitales al tiempo que facilitó la expansión de los mismos hacia el exterior,primordialmente de capitales holandeses,belgas,ingleses y franceses y fueron estos los que canalizaron sus inversiones al impulsar la implantación de los ferrocarriles, sin duda por los fuertes beneficios que se estaban produciendo en sus respectivos países. Esta inversión supuso en España el inicio de su reconversión económica pero para ello fue preciso pagar un alto precio por el nuevo equipamiento industrial ,tan deficitario en maquinaria industrial,carreteras o tejido empresarial,etc precio oneroso pagado principalmente con materias primas, productos minerales,etc de enorme necesidad para la propia economía interna y que lastró de nuevo el crecimiento necesario.
     Si España arrastraba una agricultura atrasada,insuficiente y casi destruida por las constantes guerras acaecidas – guerra de la Independencia,guerra Carlista,etc – la economía gallega se encontraba en unos parámetros todavía peores; Ramón de La Sagra a su regreso de tierras americanas y europeas recalca que “...si Europa iba retrasada con respecto a los EE.UU.  – en la agricultura – España lo iba aun mas pero,dentro de esta,Galicia arrojaba indices mas inferiores”.
     Los saldos migratorios aun no se habían iniciado siendo la población gallega eminentemente agrícola pero,pese a ello,deficitaria en cuanto a cereales,sobre todo,trigo. La ganadería era un complemento de la agricultura y los sucesivos cambios socio-políticos no supusieron transformación alguna dentro de su atrofiada estructura,sin embargo,aun a pesar de esta escasa importancia era una de las fuentes de ingreso,junto a la maderera y la pesca,de buena parte de la población.
  Con la perdida de los mercados americanos y la fuerte implantación de la industria textil catalana,modernizada,y que trabajaba el algodón, la escasa industria fabril gallega quedó arruinada dejando de importar lino de los países bálticos perdiendo con ello una fuente de intercambio mercantil. No obstante se fueron dando tímidos pasos en la implantación industrial debido a los contactos mantenidos con puertos europeos mas que con los intercambios peninsulares; en este sentido en la década de 1840 se implantaron algunas sociedades de vidrio,maquinaria,fundición, salazón,etc. Los intercambios con el resto de Europa e incluso en algunas ocasiones con los países americanos siendo Galicia receptiva de los productos enviados por aquellas naciones ahora independientes de España. Pero esta mejoría tenían escaso reflejo en las vías de comunicación que persistían en un abandono flagrante con un desdén hacia una planificación eficiente y eficaz;en 1860 El Ferrol,sede del departamento naval del norte de España continuaba incomunicado con La Coruña por vía terrestre teniéndose que recurrir al transporte marítimo tanto para mercancías como para el pasaje; este caso concreto ni siquiera el ferro-carril lo solucionaría con justicia.
    Si bien es cierto que desde el punto de vista académico se suele hablar de revolución industrial mas bien se hace por tradición histórica ya que aquella en España quedó en sus albores y Galicia todavía mas al margen.
Ni los esfuerzos legislativos – que algunos se dieron -- ni los procesos revolucionarios que se fueron sucediendo en este siglo XIX fueron lo suficientemente importantes, y por lo tanto decisivos, como para promover el ansiado despegue tan deseado, necesitado y reclamado por la sociedad gallega.
  Ni el nacimiento de la industria conservera,muy tímida en este siglo,y cuyos impulsores fueron capitales catalanes, ni las construcciones navales fueron suficientes para lograr este resurgimiento;resulta por lo tanto obvio que se ponga énfasis en las carencias principales,esto es, el reiterado olvido político y el lamentable estado de las vías de comunicación con el resto de las ciudades de la península; si a esto añadimos los graves inconvenientes en que se encontraba la sociedad gallega sumida bajo el peso de los foros y el caciquismo encontramos razones mas que suficientes que justifiquen los éxodos masivos,sobre todo a partir de la última parte del siglo y que tendrán masiva continuidad en el siguiente.

   Pero antes de producirse el éxodo masivo hacia tierras americanas en Galicia se venía produciendo una emigración de golondrina – de temporada -- evidentemente mano de obra agrícola con destino a los campos castellanos con escasos rendimientos de capital. Es a partir de las últimas décadas cuando se liberalizan las trabas existentes para la emigración,es mas,se tiende a fomentarla desde los poderes públicos y la respuesta será masiva.
    Aunque algunos autores vierten sus tintas al concretar el problema migratorio por áreas o zonas tratándolo como si fuese un movimiento general lo cierto es que la emigración es un mal que,afectando a toda una colectividad se pone remedio individualmente,en este sentido,en Galicia la emigración supuso una sangría humana y social y una pérdida cultural considerable, por lo que resulta falso achacarlo a una característica cognitiva sino mas bien a un empobrecimiento general de toda la sociedad sumida en un estado de cuasi miseria persistente.

               Al ser esta emigración bastante estacionaria, estable y muy abundante
– se comienza con unos saldos de 25.000 emigrantes en 1860 para rayar los 2.300.000 sobre 1915 siendo una buena parte de los mismos procedentes de Galicia – esto representó un perjuicio irreversible y muy difícil de evaluar pero que sin duda representó una causa mas al subdesarrollo de Galicia, con el agravante de que el número de emigrantes estaba compuesto mayoritariamente por personas masculinas y esto repercutió en la construcción de las líneas férreas; en algunos casos como en la construcción de la línea de Carril a Pontevedra hubo necesidad de contratar con cierta persuasión a gentes muy alejadas de la obra ante la imposibilidad de hallarlas en las proximidades sin duda por la atracción que en aquella época despertaban las tierras americanas dando lugar al famoso dicho “hacer las americas”. 
 
  Estos flujos potenciaron los puertos al ser escala o punto de partida de numerosas flotas europeas que realizaban dicho tráfico lo que permitió unos intercambios comerciales que nunca fueron lo suficientemente importantes como para impulsar con brío la economía. El retorno tanto humano como económico tampoco fue capaz de compensar la pérdida enorme que supuso la sangría migratoria; sin el sustento mercantil,ni financiero,ni industrial,el despegue resultaba inane.
  Después de analizar toda esta problemática se puede afirmar que aunque la construcción ferroviaria caso de ir pareja a la desarrollada en España no hubiera supuesto la panacea a todos los males que asolaban estas tierras sí,al menos, ayudaría sobremanera a las tímidos emprendimientos que se estaban dando. Fuera como fuese,el retraso de las construcciones ferroviarias en Galicia aletargó considerablemente el avance mercantil e industrial sobre todo por la carencia de otras vías de comunicación terrestres y,sobre todo,por lo extendida de la población sin grandes centros urbanos que absorbiesen buena parte de la producción existente primordialmente agrícola,forestal y pesquera. Así al enlazar no ya solo ciudades entre sí sino también centros de producción y consumo también ponía en contacto pequeños pueblos aumentando consiguientemente el bienestar esperado.
         Buena prueba de esto lo encontramos en el encabezamiento pronunciado por la diputación de Pontevedra del día 16 de Febrero de 1882 al proponer una subvención a las construcciones de las líneas del ferrocarril de Pontevedra a Carril y de Pontevedra a Marín, propuesta que los diputados Otero,Salgado,Campos,Fraga,Cea,Patiño,Armesto y Lois junto al Presidente Besada manifestaban “...que entre los elementos mas poderosos
y que mas contribuyen al progreso y bienestar de los pueblos se encuentra sin duda alguna las vías de comunicación de todas clases pues mediante ellas sus transacciones mercantiles se facilitan en gran manera,las industrias cambian con prontitud sus productos y como consecuencia inmediata de todo ello aumenta la riqueza general haciendo mas cómoda y llevadera la vida de sus habitantes”.






Croquis locomotora de época. S. Bermell.



   Pero como tantas otras veces las intenciones no tienen correspondencia con la realidad; los capitales extranjeros –los únicos disponibles en la fecha – se inclinaron por favorecer a zonas donde supuestamente se centraba la vida económica del país con grave quebranto de las distintas economías subyacentes,esto produjo,en múltiples ocasiones quejas y presiones del poder popular para que algunas vías férreas se construyeran a pesar de todo pero en otros casos, la mayoría, aquella presión fue insuficiente. El hecho mas palpable lo encontramos en la línea Santiago a La Coruña que entre el proyecto y su construcción hubo que esperar 60 años; o el de Marín a Ribadeo por Lugo que jamas se llegó a construir. Es cierto que muchas veces se proponían proyectos de dudosa rentabilidad pero hay que tener en cuenta que se vivía momentos de exaltación ferroviaria creyendo buena parte de la población que ahí radicaba su futuro mas cercano y su prosperidad mas ansiada. Todavía en 1880 se presentaron una serie de líneas ferreas secundarias que abarcaban amplias zonas de Galicia. Asi tenemos:


   Marin a Cangas...22 Km.
   Negreira a Laxe...56 Km.
   Oca a Cambados...50 Km.
   Orense a la frontera con Portugal por Verin...85 Km.
   Padron a Ribeira...50 Km.
   Porriño a Mondariz...22 Km.
   Puente Caldelas al ferrocarril de Redondela a Pontevedra...10 Km.
   San Clodio a Xinzo
   Santiago a Cerneda por Megreira,Muros,Corcubion y Carballo y ramal a Noya 196Km.
   Santiago a Rivadavia por Oca.
   Tuy a La Guardia
   Vigo a Bayona. 

      Estos proyectos de  líneas  lineas ferreas se multiplicarían con el paso de los años.
 Como también se dieron casos de excelsa notoriedad o de burdas estafas a la sombra de este climax que recorría todo el país. Aun así las previsiones realizadas pecaron de un exceso evidente,pues el país en general no producía bienes en abundancia,las ciudades no tenían la suficiente capacidad de consumo para que los movimientos de mercadurías fuesen constantes,y por ende rentables, y la población carecía de las rentas suficientes que propiciase un consumo al comercio,a la industria, o a cualquier otro sector.
   Las propias compañías ferroviarias bien pronto se dieron cuenta de la realidad del pais; la compañía de ferrocarriles TBF lo expone así:  

 "Se padecieron varios y transcendentales errores, el primero de los cuales fue olvidar que en nuestro atraso carecíamos de una industria floreciente, que nuestra agricultura no estaba desarrollada ni podría estarlo en breve término por falta de capital y de aptitud en la clase agrícola, que carecíamos de grandes centros de población, de un comercio activo y de medios y hábitos de viajar". (& )






Foto. Mapa de itinerarios de ferrocarriles españoles.




&)TBF, Memorandun sobre el estado de la Compañías de Caminos de Hierro. Barcelona 1866. En "Ferrocarriles y Cambio Económico en España 1855-1913" de A.Gomez Mendoza.

        La transformación de la industria por la cual la producción condiciona los diversos factores de la vida socio-económica llegando a dominar ésta e incluso a doblegar la acción política marcará la pauta en el siglo XIX. El dominio de la técnica y la transformación de nuevas fuentes de energía incorporándolas a los nacientes modelos de transporte produjeron un acelerado cambio en los distintos procedimientos desarrollados en la industria,perfeccionando los procesos mecánicos,creando unos rendimientos superiores a la desarrollada por la mano de obra fabril desbancando a buena parte de esta de todo el proceso de producción. Con ello la obtención de los productos se multiplicaron tanto en su número como en su velocidad de obtención al tiempo que se desarrollaron nuevos mercados creando organizaciones financieras propias capaces de movilizar esta y,subsecuentemente,ensanchar el comercio.
   Para hallar una vía expedita surgió la necesidad de buscar nuevas fuentes de expansión, de comercialización, que evitase el estrangulamiento oneroso de los nuevos productos puestos a disposición en cantidades hasta entonces desconocidas. Se fomentó en la sociedad la necesidad de ostentación,de posesión,del lujo,se creó la propaganda capaz de movilizar toda una corriente de oferta que absorbiese la capacidad industrial naciente; se idearon nuevas fórmulas de venta,al detalle,a domicilio,el sistema de sucursales, en definitiva,se creó una nueva sociedad llamada de consumo estimulada constantemente por los sistemas productivos. Toda esta transformación requería un transporte rápido seguro y eficaz, capaz de hacer llegar desde los centros de producción o transformación a los de consumo o mercados todo el caudal originado por aquellos,y este medio idóneo resultó ser el Ferro-carril.
    Esta nueva modalidad de transporte era fomentada e impulsada en los distintos países,primordialmente en Europa, sobre todo a partir del cuarto decenio del siglo donde la economías se estaban desarrollando considerablemente apoyadas en unas fuertes bases financieras establecidas desde el inicio del siglo y en una sólida estabilidad política capaz de de permitir el desarrollo de amplios programas económicos; por ello no es extraño la diferencia entre diversos países europeos y España en su despegue industrial cuantificado,por algunos autores,en 50 años. Esta abismal diferencia viene corroborada por la consolidación de las revoluciones burguesas europeas,verdaderas impulsoras de los progresos técnicos-científicos alcanzados a finales del siglo XVIII,canalizando estos adelantos,transformó la industria,lo que supuso una expansión la economía. Pero sí esta transformación industrial no fue suficientemente aprovechada en España mucho menos lo fue en Galicia donde los factores intervinientes tanto políticos como económicos carecían de peso específico alguno llegando incluso a la bancarrota si analizamos el tejido industrial disponible en aquellas fechas lo que abocaba al fracaso la puesta en marcha de cualquier desarrollo industrial que se intentase. Como veremos la situación socio-económica no difería grandemente de la política,aunque ambas no guardaban relación con la estabilidad que imperaba en una parte de Europa lo que les permitía desarrollar su economía mientras que en España se encontraba inmersa en guerras –Guerra de la Independencia—o aplacando continuas secesiones coloniales de ultramar sobre las cuales la Hacienda pública mantenía uno de sus pilares básicos.
   Si el erario público ya se encontraba en una situación precaria crónica al termino de la guerra –y esto ya resulta redundante desde la época del primer Imperio – el coste del mantenimiento del ejercito colonial ahondó aun mas las arcas estatales pero la merma se vio incrementada al perder el tráfico comercial con las posesiones americanas.
    Ante esta alarmante situación los medios financieros optaron para afrontar esta problemática por las operaciones crediticias en los mercados exteriores lo que supuso un inconveniente añadido para impulsar el desarrollo de cualquier política industrial, manufacturera, o dispusiese de los mecanismos necesarios encaminados a fortalecer una agricultura capaz de sostener las necesidades imperiosas del erario público. Empero,el endeudamiento exterior no fue tan grave como los constantes descalabros políticos que azoraban la vida pública española impidiendo cualquier consolidación tanto en el aspecto económico-financiero como en el industrial. Las diferentes etapas políticas que se fueron sucediendo arrastraron consecuencias diversas así, ni las normas emanadas de las Cortes de Cadiz – 1810 – consiguieron eliminar el feudalismo ni la presión eclesiástica ejercida entonces,ni años mas tarde con las sucesivas etapas – isabelinas,Trienio Constitucional, esparterista – fueron capaces de enderezar el rumbo desastroso de la economía española en general y,muy particularmente la gallega, ya que mientras en España se inicia una tímida revolución agrícola, el número de hectáreas incorporadas al cultivo entre 1810 y 1860 fue de 4 millones fue exiguo las incorporadas en Galicia siendo esta eminentemente agrícola.
Como habíamos señalado las medidas ejercidas para paliar el atraso industrial se apoyaron en el crédito exterior lo que colocó al Tesoro público en manos de finanzas externas; así en el periodo de 1847-48 a raíz de la excesiva especulación motivada por la nula cotización de los capitales españoles en el exterior produjo un pánico financiero con graves consecuencias para la economía que no fue superada hasta la década siguiente apoyada esta en una mejoría de los excedentes agrícolas que fueron colocados en el mercado exterior permitiendo estabilizar nuestra deuda externa. Con el bienio progresista 1854-56 la economía se enderezó un tanto sobre todo, a los aportes externos y por la pujanza que las cuencas mineras empezaban a dar; solo a partir de 1856 y hasta el año 1866 la economía vuelve a brillar empujado por los flujos de capitales externos, incrementándose la circulación dineraria y la tímida maquinaria industrial comenzó a dar algunos relevantes avances. No es extraño,por lo tanto, que en esta etapa se vieran desarrolladas las vías férreas, ni que al amparo del citado desarrollo económico se implantasen las sociedades de crédito con las cuales los diferentes grupos financieros desarrollaron todo su poder al amparo de las nuevas vías que la legislación española ponía a su alcance; estas sociedades de crédito se dedicaron casi exclusivamente al desarrollo de la red de ferrocarriles española.
   Indefectiblemente en un país como España azotada durante todo el siglo XIX  por una inestabilidad socio-política cuasi crónica las malas nuevas no tardaban en asomar; en tal sentido en 1868 bajo un gobierno provisional se acomete la reforma del sistema monetario  estableciéndose la Peseta como unidad monetaria. El perjuicio de las compañías ferroviarias vino de la paridad dada con respecto al franco en su aspecto exterior y otro tanto en su vertiente interna con el cambio con respecto al real de vellón. En ambos casos el dato no era baladí dado que la mayoría de las compañías tenían su deuda contraida en francos lo que les hacía vulnerables al perder un 5%  a raiz de la promulgación de la medida; otro tanto de lo mismo ocurría con la moneda interna.
      Se suele señalar que las compañías de ferrocarriles como medida de protesta siguieron operando en reales pero mas bien lo siguieron haciendo para no mermar  sus Balances,casi siempre negativos.
       Puede argumentarse con veracidad que la legislación en materia ferroviaria no se correspondió con las primeras iniciativas relativas a concesiones dadas en España. Efectivamente,mientras los primeros pasos para la implantación del ff.cc. se dieron tempranamente en 1829 mediante la solicitud presentada por J.Díaz Imbrechts, el Estado adoptó una postura indolente, si bien concedió una Real Orden llamadas de Privilegio, autorizando el aprovechamiento de montes vecinales y comunales así como la introducción de material ferroviario libre de derechos arancelarios tanto para la construcción como para el funcionamiento de la línea, si bien no se mantuvo al margen en cuanto a una ordenación legislativa que sirviese de marco a los diferentes inversores interesados en esta naciente industria; al carecer de un plan la administración pública se vio desbordada ante las primeras autorizaciones solicitando concesiones de explotación.
La indiferencia estatal fue causa determinante al no desarrollar una legislación ferroviaria permitiendo el libre albedrío a las compañías interesadas en la explotación ferroviaria lo que conllevó a una excesiva precipitación por anunciar planes de líneas para todos los recodos del país sin que se concretasen muchas de ellas; si a todo esto unimos la escasa capacidad técnica existente en el país se comprenderá que las primeras construcciones tardasen en materializarse, o desapareciesen.   
     Por otra parte en esta primera época aun no existía en España una clara conciencia, en ningún nivel de la sociedad,de los avances que el ff.cc. aportaría al tejido industrial,social y productivo y los ingentes esfuerzos que se realizaban a nivel colectivo se concentraban en una estabilidad política difícil de lograr. Sin embargo,en el período esparterista,sin duda el mas expansionista en materia ferroviaria,se volvió a encender los intereses por los caminos de hierro debido a la incesante presión ejercida desde los medios periodísticos que resaltaban una y otra vez los avances y logros de nuestros vecinos gracias a este nuevo transporte que revolucionaría toda la sociedad. Esta concienciación llegada a ser necesidad según algunos sectores se acrecentaba en los medios financieros y mercantiles pero en general existía en toda la colectividad una necesidad apremiante de dotar a España de este ansiado método de transporte equiparándose de tal suerte al resto de Europa.
Como es lógico en los debates políticos,en la cruenta batalla diaria,el problema ferroviario surgía una y otra vez como resulta comprensible y eran constantes los informes,las proposiciones y las declaraciones mas o menos solemnes; en este orden cabe resaltar el gran impulso dado por el informe presentado por el diputado Ramon de La Sagra al regreso de un viaje por diversos países de Europa comisionado por el Gobierno español
con el fin de estudiar las fórmulas de desarrollo industrial en los países centroeuropeos; dicho informe fue conocido por la prensa con lo que su publicación dio un gran impulso por el rápido establecimiento del ff.cc. en España; ansias que, sin embargo, colocaron al Estado en un aprieto al proponerle la realización de una línea de Madrid a Cadiz por parte de financieros franceses y darse cuenta al mismo tiempo del vacío legal existente en materia de legislación ferroviaria,encontrándose tan solo con el precedente de las RR.OO. concedidas para pequeños tramos y no para grandes líneas de cientos de kilómetros.
  En tal sentido el Gobierno de Narvaez opta, ante el desconocimiento y las diversas presiones a que se vio sometido no solo a nivel popular, sino incluso dentro de sus propias filas, a encargar a los Ingenieros de Caminos,cuerpo del estado encuadrado en el Ministerio de la Gobernación,y que había sido creado por R.O. de 30 de Abril de 1835,que le informara,asesorara y propusiera sobre la cuestión. 






Foto. Ramon María Narvaez, Militar,Político,Presidente del Gobierno.




 Creada la pertinente comisión –también conocida como informe Subercase – encargada de redactar las directrices a seguir por la nueva directiva ferroviaria y que a la postre constituyó el primer documento oficial que legislaba sobre los caminos de hierro,pero en general,se podría resumir como un compendio de política ferroviaria concerniente a concesiones,construcción,tarifas,etc. el informe señalaba que si el Estado participaba en la construcción de una línea lógicamente tendría potestad sobre la explotación de la misma repercutiendo sus beneficios en el erario público; aunque el informe Subercase resaltaba la ventaja de que fuese el propio Estado el que acometiese la realización de la red ferroviaria pronto se vio que ello resultaba imposible por la evidente falta de recursos de la administración,si bien a su vez,se apuntaban otras fórmulas de financiación,mediante la iniciativa privada o una modalidad mixta. La aceptación por parte del gobierno de las bases de este informe parece clara,sin embargo,el gobierno seguía adoptando una postura ambigua al no declararse por una fórmula concreta para la construcción de las líneas.

 Con estas bases se confeccionó y publicó la R.O. el 31 de Diciembre de 1844 que tuvo el efecto de un boom o pequeño frenesí constructor que invadió todos los rincones de la península llegando a solicitarse mas de 6.500 km de líneas la mayoría jamas verían la luz; la realidad se concretaba en apenas 100 Km de vías y para estas se tendría que esperar una decena de años. (1)



KILOMETROS DE FERROCARRL ABIERTOS AL PUBLICO. (1)

 Año            anual         Total            Año            Anual              Total

1848                28             28            1883               390              7.801
1849                 –               –             1884               363              8.165
1850                 –               –             1885               234              8.399
1851                48             76             1886              218               8.617
1852                25           102             1887                91               8.709
1853                88           190             1888                82               8.791
1854              107           297             1889               134               8.926
1855              143           440             1890               156               9.083
1856                48           488             1891               187               9.270
1857              145           634             1892               263               9.534
1858              182           817             1893               345               9.880
1859              297        1.114             1894               205             10.085
1860              764        1.879             1895               440             10.525
1861              456         2.335            1896               301             10.809
1862              359         2.695            1897                 24             10.833
1863              826         3.521            1898                 76             10.909
1864              469         3.991            1899                 85             10.995
1865              764         4.756            1900                 44             11.039
1866              319         5.075            1901               150             11.190
1867                42         5.118            1902                 61             11.252
1868              150         5.268            1903                 17             11.269
1869                19         5.288            1904                 39             11.309
1870                27         5.316            1905                  –
1871                17         5.333            1906                16              11.325
1872                31         5.365            1907                36              11.361
1873              117         5.483
1874              138         5.621
1875              218         5.840
1876              160         6.000
1877              173         6.173             1912                19             11.381
1878              170         6.344             1913                42             11.424
1879              377         6.721
1880              364        7.086
1881              248        7.335
1882                76        7.411 
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Hay ademas una peculiaridad en la implantación del sistema ferroviario español en cuanto a la fórmula elegida por el estado para su desarrollo,y no es otro que la de configurar empresas de servicios públicos en un ordenamiento jurídico como el que entrañaban las sociedades anónimas; si bien eran sociedades con un sistema patrimonial y organización con personalidad mercantil que actuaban en los mercados regidos por los códigos de comercio respectivos que le son propios,esto no ocurría en aquellas sociedades anónimas creadas para la explotación ferroviaria en España, que no disfrutaron del margen de maniobra que disponía cualquier otra sociedad anónima dedicada a cualfuese otra actividad. Las compañías ferroviarias a cambio de la inversión en las líneas era,tan solo, concesionarias de una explotación por un tiempo definido, y aunque es bien cierto que aquel era lo suficientemente largo, por regla general se concedían por 99 años, tampoco lo es menos que el Goberno se reservaba la posibilidad de incautarse de la línea o,también, de conceder a otros inversores una línea paralela o con un mismo destino.
    Estaban además fuertemente intervenidas por las inspecciones,divisiones ferroviarias, gobierno civil,etc. y sobre todo ejerció una labor fiscalizante al fijar unas tarifas máximas a unas empresas que,como cualquier otra sociedad con ánimo de lucro, lo que buscaba era la rentabilidad de sus accionistas,el pago de sus obligaciones,o la clausura de su crédito. Esta peculiaridad restrictiva afectó muy levemente,es cierto, la rentabilidad de las concesiones dado los escasos tráficos en sus líneas. En el caso del Compostelano las tarifas expuestas al público contenían,sobre todo las concernientes a los costes del transporte de mercancías, una alusión de que eran precios iguales a los de otras líneas por km. de recorrido. No obstante durante la década de 1870-80 se dió en España un proceso de absorciones de las grandes compañías que tenían respaldo financiero extranjero y que venían aplicando una política de bajada de precios haciendo casi imposible la supervivencia de aquellas otras mas pequeñas.
  No obstante, a raíz de esta primera iniciativa el gobierno tuvo una conciencia mucho mas clara acerca de acometer el problema ferroviario de tal suerte que ya a partir del siguiente año se fueron sucediendo una serie de proyectos y leyes que fueron armonizando el proceder hasta lograr una base firme en la que sustentar los proyectos futuros; pero una vez mas la inestabilidad del régimen político de nuestro país fue derrumbando todas y cada una de las iniciativas legislativas que se proponían entre ellas cabe destacar los proyectos de la comisión Olózaga y antes los de Bravo Murillo y Seijas Lozano; llegando al año 1850 se presenta al Parlamento una propuesta de líneas principales que tampoco se llevó a efecto como tampoco el presentado un año mas tarde por el ministro Reinoso; tampoco se lograría tres años mas tarde con el presentado por el ministro Esteban Collantes que a la postre será el último intento en esta etapa funesta. La constante labor de estas comisiones, infructuosas las mas de las veces, si produjo al menos un mayor conocimiento de la naciente industria; sin embargo no fueron capaces de otear uno de los mayores males contenidos en esa primera gran legislación y que perdurará hasta nuestros días.
   Efectivamente,la excepcionalidad del ancho de vía español superior al europeo ha sido debatido en multitud de ocasiones y desde puntos de vista bien diferentes; el informe no explicita porque se optó por ese ancho 1,67– seis pies castellanos -- frente al 1,45 europeo; las teorías mas conocidas señalan que la causa fue dotar a España de una defensa en caso de guerra al dificultar su invasión utilizando las vías férreas, pero otros autores en cambio se inclinan por causas mas técnicas argumentando el aumento en seguridad que reportaba un ancho de vía mas amplio en un país de especial orografía y, por tanto,la necesidad de tener que utilizar locomotoras mas potentes y pesadas.    Ni una razón ni la otra contiene la suficiente argumentación sólida para desechar las enormes ventajas que supondría el equiparar nuestro ancho de vía al europeo; un precio que todavía pagamos. Personalmente nos inclinamos por esta segunda posibilidad,a toda cuenta ,los integrantes de la citada comisión eran ingenieros de caminos y sin formación militar. Fuese cual fuere las razones esgrimidas por la comisión para elegir dicho ancho lo cierto es que éstas no debían ser lo suficientemente rigurosas ni firmes,como lo demuestra el hecho que,cinco años mas tarde,hubo un intento de modificar el ancho de vía a 1,51278, es decir, cinco pies y 43 centésimas esta proposición fue presentada por el Ministro de Fomento Sr. Reinoso basándose en un menor coste en las futuras construcciones; la propuesta no fue tenida en cuenta. 





 Foto. Mapa de España con los itinerarios de ferrocarriles. BNE.



 
          El 3 de Junio de 1855 nace la Ley General de los Ferrocarriles españoles
tantas veces esperada y que fue un revulsivo para, ahora sí , los diversos proyectos fuesen fraguando haciéndose realidad una gran cantidad de km de vía férrea. Al albur de este afán por llenar el territorio hispano con los caminos de hierro desembarcan los grandes capitales europeos,sobre todo franceses,los grandes inversores de la época.
  Esta ley,también conocido como plan Sagasta,tuvo sus dificultades políticas como es de prever en un país convulso y tensionado pero sobre todo fue una lucha constante con los pequeños terratenientes zonales que querían exprimir convenientemente sus zonas de influencia. Esta cuestión no resulta baladí pues la disputa y enfrentamiento entre varios diputados por las provincias de Leon,Zamora y Orense hizo que la llegada del ferro-carril con dirección a Galicia se eternizase hasta la parálisis cuasi total.
  Aunque todas las construcciones eran inspeccionadas por el Estado pronto se vio que era necesario armonizar el proceso a fuer de crear regiones o enclaves desvinculados del resto del país; para ello se concibe el Plan General de los ferrocarriles de 1867 cuyo fin primordial era dotar de una estructura radial que conectara con las principales líneas a puntos remotos de nuestra geografía pasando precisamente a denominarse en el citado Plan como “radiales” en él también se contemplaba los accesos a las fronteras y puertos del litoral así como enlazar las distintas capitales de provincia entre sí para que ninguna se quedase al margen de los potenciales beneficios que se esperaban. Hay que subrayar que cuando se concibe este plan las construcciones ferroviarias estaban experimentando un importantísimo auge,los distintos tramos iban entrando en funcionamiento y un áurea de euforia recorría todo el país. Tambien se contemplaban otras líneas transversales que enlazarían con las líneas de mayor tráfico pero estas y otras consideraciones no eran mas que trazos ideales sobre un plano idílico pero ficticio. Es común la crítica a esta idea de un trazado ferrovíario radial cuando era lo mas conveniente para la época y así se estaba realizando en toda Europa.
   Y así fue; país este de contrastes y fuertes enfrentamientos no pudo sacar adelante el citado plan,que era con mucho una de las mejores aportaciones de los últimos años; y así fue reconocido cuando en el 23 de Junio pero de 1870 es sancionado por Ley recogiendo ampliamente lo contemplado en el de 1867 y que sería sustituido en 1877 siendo sancionado por Alfonso XII el 23 de Noviembre de ese año. La larga vigencia de este plan refrenda su propia importancia pero también sanciona la valiosa aportación de tantas y tantas comisiones que,de alguna manera, contribuyeron a que al fin la industria ferroviaria contase con una Ley acorde a su propia importancia.






Foto. Alfonso XII 



          A partir de aquí, la legislación se enfrentó con diferentes problemas tales como lo relacionado con la explotación de las líneas y no centrándose ya en la complejidad de la construcción de los primeros años; se pusieron en marcha las lineas férreas denominados secundarios o de vía estrecha que no tendría Ley específica hasta 1904 y que hasta esta fecha se fraguaron bajo el paraguas de la Ley de 1855.
La otra vertiente a tener en cuenta son los avatares políticos en un siglo done la estabilidad polítIca en todo el mundo era muy precaria en general y especialmente en España. Tras la invasión napoleónica la estabilización nacional fue convulsa y la ola de pronunciamientos hizo que Fernando VII jurase la Constitución dando paso a un liberalismo bisoño que no llegaría a fraguar del todo. Del Trienio liberal se pasó a lo que se conoce como la época ominosa; diez años de nuevo bajo el ejercicio de soberanía real. Tras la muerte del Rey comienza el período de Regencias y las guerras carlistas, un período relativamente largo pero convulso,como todo el siglo,donde se sucedieron las regencia de María Cristina y Espartero, a la espera de la mayoría de edad de la que sería la Reina de España, Isabel II; pero los acontecimientos se precipitaron y llegó al trono con trece años; corría el año 1843. A partir de aquí se configuró el estado liberal que se perseguía y durante su etapa – 1843/1868 – el impulso a la construcción ferroviaria fue decisivo si bien las convulsiones políticas como señalamos influirían decisivamente en la suerte de las empresas. Tras la Revolucción Gloriosa, se llegó a la proclamación de Amadeo de Saboya y tras este, la I República española en 1873 año de la inauguración de la línea del Compostelano; este corolario de efemerides añaden valor a lo conseguido por los gestores del ferrocarril que no solo se debatían en una escasez crónica de capital sino que tenían que lidiar con una inestabilidad social y política de primer orden. 







Imagen. Proclamacion 1ª República española. La Ilustracion española y Americana.
 


  1. )  El gráfico  refleja los km de vía ancha abiertos a la explotación de las empresas concesionarias según los datos que figuran en las distintas memorias del ministerio de Obras públicas. A pesar de los continuos sobresaltos políticos que de forma recurrente acaecieron durante todo el siglo la tabla nos muestra que la puesta en servicio de nuevas vías fue constante ---excepto los años 1849-50--- alcanzándose los 10.000 km. en 50 años.